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El me llevaba a los mesones por la cava baja y pasamos el
platillo para recoger pesetas. Asi también aprendí
cosas para acompañar el Cante. En el mes de mayo ya
hizo calor en Madrid y después de la siesta
callejeaba un poco por el centro de Madrid. Me
recuerdo que según iba subiendo por la calle Montera
cogí la primera calle a mano derecha, que luego me
enteré que era la calle Aduana. A la mitad de la
calle vi una pequeña tienda de guitarras y como la
puerta estaba abierta decidí entrar. Estaba un
hombre de bastanta estatura trabajando a un banco de
trabajo haciendo composturas a una guitarra. Cuando
me vió entrar me saludaba y yo sin casi decir nada
me dirigí a una guitarra que se encontraba sobre un
especie de pedestal en el rincón del taller. Yo hice
un gesto si podría tocar en ella y el respondío con
otro gesto, que si. Empezé a tocar y el hombre paró
de trabajar y me escuchó con mucha atención. Cuando
terminé de tocar apareció una gran sonrisa en su
cara y dijo que había disfrutado mucho de mi toque y
preguntó de que país venía y cuando respondí Holanda
se ponía más contento aún porque el conocía también
unos paisanos míos y le gustaba mucho los holandeses.
Con todo esto me presenté y él dijo que se llamaba
Félix Bayón y para sun amigos era Felix. Al poco
rato entró otra persona en la tienda y empezó a
tocar en una guitarra clásica y al rato otra persona
más y otra. Y asi viví mi primera tertulia de
guitarristas. Hasta que volví en septiembre a mi
país pasé con mucha regularidad por la tienda y poco
a poco me iba enterando que se trataba de la
guitarrería más famosa de España. Era la guitarrería
de Santos Hernández.
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Felix Bayón
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Con el paso del tiempo fue pricipalmente Félix Bayón
que me explicó muchas cosas referente a la
guitarrería y al famoso constructor Santos Hernández.
Que Santos Hernández ya se dedicaba hacer guitarras
desde el principio del siglo pasado. Estuvo también
durante unos años trabajando en el taller de José
Ramirez y después abrió el taller en la calle Aduana,
si no mal me recuerdo. Todos los grandes
guitarristas clásicos y flamencos tocaron en aquella
época en una guitarra de Santos Hernández. Por
ejemplo Regino Sains de la Maza, Andrés Segovia,
Ramón Montoya, Manolo de Huelva, Niño Ricardo y
muchos más.
Claro también guitarristas menos famosos y también
depende quien podría pagar una guitarra de Santos
porque fueron muy caras sobre todo las clásicas.
Santos Hernández aparte de ser un gran constructor
era también un hombre muy humano. Mientras él
construía una o dos guitarras clásicas, también se
ponía a construir una guitarra flamenca para un
guitarrista que la nesecitaba para trabajar y tenía
que mantener una familia. Santos solía construír
esas guitarras más sencillas, sin que tuvieran que
restar calidad de sonido, para que asi les saldrían
más baratas. A los guitarristas clásicos o
aficionados a la guitarra clásica les cobraba
bastante dinero. Primero porque Santos estaba
consciente que era uno de los mejores constructores
y segundo la mayoría de los guitarristas clásicos
eran gente de bastante dinero y para muchos fue un
hobby tocar la guitarra clásica mientras, como dije
antes, para los flamencos la guitarra era un
herramiento para ganarse el pan de todos los días.
No menos humano fue mi amigo Félix Bayón y como para
mí él llevaba ese espiritu humano de Santos
Hernández le llamé también Santos o Camarada Santos.
Durante los años que vivía en Madrid paré inumerable
veces en la guitarrería de Santos. Toque casi
siempre en una guitarra de Santos auténtica que era
la guitarra del primer día cuando entré en la tienda.
Era una guitarra bastante afectada por el tiempo
pero sonaba de maravilla. Por mucho que pasaba por
la guitarrería Santos nunca hizo notar que le
comprara una guitarra pero en el año 1965 le compré
una guitarra que me fue robada en el año 1968 en
Madrid. Como trabajaba entonces en el ballet de
Marriema, Santos me prestó una guitarra. En el año
1969 le compré otra guitarra que salió muy bien y
después una restauración por los años noventa sigo
tocando en ella. Encontré muchisimos amantes de
guitarra en la guitarrería, no los puedo nombrar a
todos pero a uno no quiero dejar de mencionar y
precisamente no fue guitarrista.
Que decir más sobre la casa de Santos. Para mi fue
mi segunda casa en Madrid. Toque mucho la guitarra y
escuché mucho más a los guitarristas que visitaron y
pasaron por ahi.Gozé y aprendí mucho sobre la
guitarra la música española y no menos de España a
través de los amigos de la casa de Santos y sobre
todo me acordaré siempre el grán calor humano que
tenía el camarada Santos. Era un segundo padre para
mi. Me entraba e veces pereza de comprar algo ahi
porque nunca quería cobrar y cuando hacía alguna
reparación a la guitarra cobraba poquisimo. Cuando
se hizo la grán restauración a mi guitarra quiso
cobrar solamente los matariales.
Y las veces que nos invitó en el bar de al lado.
Nunca nos dejó pagar. Era un placer para él
invitarnos. Con mi amigo Pedro de el pastor de
Marbella fue el hombre más humano que encontré en mi
vida. Cuando me enteré que se había fallecido cuando
estaba en Holanda me quedé perplejo. Menos mal que
le grabé en video unos meses antes de morir.Y menos
mal que sigue su hijo con la guitarrería y hay
todavia tertulia todos los lunes. Muchos amigos que
venían a donde Santos han muerto pero muchos siguen
vivos también. Uno de ellos es el guitarrista
japonés Aketa que ya viene donde Santos desde el año
alredeor del 1970. Viene casi todos los lunes y
también el gran guitarrista clásico José Carlos. Qué
gusto escuchar y gozar de la música ahi y también
las bebidas y tapas. Yo creo que la guitarrería de
Santos Hernández es el el último o unos de los muy
pocos lugares donde se mantiene la tradicción de las
tertulias para los amantes de la guitarra. Olé.
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