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El Pastor Pedro

 
 



El Pastor Pedro

(Listen to his storys. Text is only is Spanisch)

Estamos en plena guerra civil española en un pueblo en la Serranía de Ronda de la provincia de Málaga. En la plaza del pueblo se han juntado parte de la población y son testigos como soldados del ejercito republicano dan el orden a unos cuantos inquilinos sacar los imagenes de los Santos de la iglesia y amontonarlos en la plaza. Uno de los soldados se dirige a un chaval joven y le manda que prenda fuego al los imagenes. El joven se niega rotundamente y dice: " Nunca anduve detrás de los Santos durante las procesiones pero tampoco los voy a quemar." Furiosamente uno de los soldados saca su pistola y poniendola en el pecho del chaval grita: " Si no los prendas fuego te pego un tiro." Pero el chaval mira al soldado con una mirada penetrante y al mismo tiempo tranquilo sin alguna huella de emoción. Este da un paso atrás no sabe como reaccionar ante tal firmeza e impasibilidad. Siente fustración y al mismo tiempo verguenza. No fue capaz de dispararle y para deshogar su furia, él mismo hecha fuego a los Imagenes mientras el pueblo lo mira en silencio.
 

El chaval tan valiente se llamaba Pedro Morito Marín y fue uno de mis amigos más grande que tuve en España. Esa historia me contó su hija después de su muerte.

Pero vamos empezar por el pricipio. En el año 1968 me encontraba en la costa de la provincia de Málaga entre Marbella y San Pedro de Alcántara. Fui ahi para visitar a mi madre que había alguilado un estudio en una nuava urbanización que se llamaba,Andalucía la Nueva. Como siempre traje mi guitarra también y para no molestar demasiado mi madre o los vecinos con mis ejercicios fui a buscar un sitio muy simpático y tranquilo a unos kilómetros pais hacía dentro.Me había acampado debajo de unos pinos que daban un poco de sombra y frescor en porque estaba en pleno verano. Un día cuando estaba sumergido en un toque flamenco me daba la impresión que algo o alguien me estaba vigilando y cuando alcé mi cabeza me daba cuenta que se habían sentado un hombre a unos metros de mi. Yo segui tocando por que él me daba la impresión que me estaban escuchando con mucha atención y gusto. Cuando terminé mi toque exlamó unas palabras de admiración. Yo hize señas para que se acercara más y él se presentó a mi diciendo que se llamaba Pedro Morito de profesión pastor de ovejas y que le gustaba mucho el flamenco. Yo me presenté también y explique donde estaba hospedado y que solía venir todas las tardes y estudiar la guitarra. Pedro me decía que tenía que seguir con las ovejas y yo le contesté que tenía que volver a casa pero que mañana estaría otra vez sobre la misma hora.
 




 

House of El Pastor Pedro

Y asi fue, yo venia todas las tardes al mismo lugar debajo los pinos y cuando pedro tenía tiempo venía a escucharme y después mis estudios y pequeño concierto yo le escuchaba a él. Yo ya me había dado cuenta que Pedro le gustaba mucho hablar y me daba cuenta también de que sus conversaciones tenían un gran sentido. El sabía muchas historias de lo que había pasado en la comarca y Pedro sabía también poesias y muchas hechas por él. Me contó todo de memoria porque Pedro no sabía a penas ni leer ni escribir. A los dos semanas me tenía que volver a Madrid pero le prometí que cuando iba otra vez hacía el sur vendría a buscarle.
 



Impressies of El Pastor Pedro house


El Pastor Pedro before his house

Y asi fue cada vez cuando bajaba a Andalucía venía a ver a el pastor Pedro. Poco a poco nos hicimos grandes amigos y para mi Pedro se reveló como un hombre muy sabío, simpático, honrado y muy valiente. Una vez traje mi primer magnetófono de cassette y le pedí permiso para poder grabarle. Le parecía bien y asi empezé a grabar sus historias y poesias. Como yo venía solo me acampaba debajo los pinos y dormía ahi con el cielo como el techo. Muchas veces venía Pedro ya de noche y me guiaba hacía una loma y ahi nos sentabamos.

Con el calor ya bastante menguado se veía como al lo lejos se reflejaba la luna en el mar y mirando hacía arriba se contemplaba el firmamento con una exploción de millones de estrellas mientras una brisa fresca veniendo del mar llevaba el sonido de las campanillas de las ovejas. Me impresionaba mucho este ambiente hasta a veces me daba un especie de escalofrío sentiendo el misterio de esos momentos pero no menos impresión y escalofrios me daban las historias que me contaba Pedro.

Cuando me tenía que despedir nos poníamos muy tristes y yo me quedaba siempre con la promesa, sobre todo cuando me regresaba a Holanda, que le mandaría un postal con solamente dos palabras en letras grandes, ¨ESTOY BIEN¨. Porque esto sí lo podía leer y era lo suficiente para que Pedro estaría tranquilo sobre mi paradero. Un día estando en Holanda me llegó la noticia de su muerte. Yo sabía que él no estaba muy bien de salud y que se había hecho mayor de edad.

 

La última vez que nos vimos prometí buscarle en la cima de la Montaña Blanca que domina todos los alrededores de la comarca. Sabía que gran parte de su vida había sido alredor de esta montaña y yo siempre quería subirla. Años después la muerte de Pedro me guió su yerno hacía la cumbre de la Montaña Blanca. Me quedé unos 200 metros de la cima porque se había hecho tarde y la bajada era larga. Cuando me dí la vuelta para volver mi dió un escalofrío y sentía una gran emoción.Me saltarón las lágrimas y de repente sentía Pedro muy cerca y me venía un sentir de gran gratitud. Faltarón 200 metros pero mi intento fue noble. Sé que cuando voy hacer mi última escalada Pedro me esperará.

 

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Listen to El Pastor Pedro 1 t/m 15

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